martes, 18 de febrero de 2014

LOIE FÜLLER, exposición para los amantes del Ballet, el arte y la escenografía

  















(Illinois, 15 de enero de 1862 – París, 1de enero de 1928)

Para todos los amantes del arte y la danza, esta es una exposición muy recomendable
bailarina, coreógrafa,
iluminadora, inventora de efectos visuales, comisaria de arte, cineasta y empresaria y desde
muy joven se convirtió en una leyenda viviente.
Trabajó entre Estados Unidos y Europa. Ejerció una gran influencia sobre los artistas e intelectuales de
su tiempo (hablaron con admiración Giacomo Balla, Marie Curie, Camille Flammarion, Tolouse Lautrec, los hermanos Lumière, Stephane
Mallarmé, George Mèlies, Kolomon Moser, Auguste Rodin, Arthur Symons, Paul Valèry, entre otros)




 Aportó novedades técnicas y aplicó saberes científicos a la escena, registró patentes y  produjo y administró espectáculos que viajaron por todo el mundo. Reconoció la  energía dinámica que alberga el espacio escénico. Rompió cualquier discurso lineal  que se produjera en el escenario. Mezcló el cuerpo en movimiento, la envoltura que producía la luz sobre él, el espacio en el que se desarrollaba, el color y el poder de la emoción con la expresión en estado puro, creando una nueva fórmula que trascendió las ideas de su tiempo y que llega a nosotros con una gran fuerza. 




Así,
entender y dar a conocer el legado que sembró esta “artista de artistas” es un reto para el conocimiento del arte contemporáneo.

Utilizaba en  sus espectáculos los últimos descubrimientos científicos de su época a fin de mejorar e innovar el dominio de la puesta en escena. Consideraba que la técnica, la ciencia y
los movimientos de la danza eran parte integral de un todo, de un arte total que se forjaba en su época con nuevas ideas y representaciones. Era el comienzo del espectáculo.







Obsesionada por la representatividad, las alegorías y el simbolismo que la luz suscitaba en las artes escénicas, consideraba igualmente importante la energía que
implicaban las actividades escénicas y coreográficas. Poseía la capacidad de imitar fenómenos de la naturaleza como figuras de flores, insectos, y sucesos atmosféricos. Entendió que su cuerpo no era una porción de espacio sino una corporeidad, es decir, un cuerpo simbólico. La corporeidad no se reducía a un espacio geométricamente definido, lo que podríamos denominar un escenario, sino que trascendía, explícita o implícitamente, tanto al presente como a lo ausente pasado o futuro.



Sus coreografías nos acercan a la idea de la metamorfosis tan presente en toda su obra donde el perpetuo movimiento -el cambio- construye y cimenta sus principios artísticos. Todas las culturas han considerado la capacidad de transformación del hombre en otros animales siendo la metamorfosis una de las grandes metáforas de la vida....


Y hasta aquí puedo leer espero que todo esto os invite a visitar esta maravillosa exposición




Podéis encontrarla  en 

La Casa Encendida

www.lacasaencendida.es

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